Actualmente estamos en un entorno tecnológico que crece y cambia a una velocidad de vértigo. Un entorno donde la eficiencia, calidad y el “time to market” es prioritario, lo que ha llevado también a  cambiar y evolucionar las metodologías de trabajo en el ámbito del desarrollo.

Todas las metodologías que se consideran ágiles cumplen una serie de principios basados en los siguientes valores: importancia del trabajo en equipo y su interacción, el valor del software funcionando, las ventajas de un entorno de colaboración con el cliente y las ventajas de la adaptación y respuesta al cambio. Existen numerosos modelos de trabajo pero entre las metodologías ágiles más usadas se encuentran:

SCRUM: Metodología que nos proporciona una serie de herramientas y roles para que de forma iterativa, poder ver el progreso y los resultados de un proyecto.
KANBAN: Se basa en el concepto en el que el trabajo en curso debería limitarse y sólo deberíamos empezar con algo nuevo cuando un bloque de trabajo anterior haya sido entregado o ha pasado a otra función posterior de la cadena
• XP: Metodología ágil centrada en potenciar las relaciones interpersonales como clave para el éxito en desarrollo de software, promoviendo el trabajo en equipo, preocupándose por el aprendizaje de los desarrolladores y propiciando un buen clima de trabajo.

Pero, ¿cuáles son los beneficios de utilizar metodologías ágiles?

  1. Flexibilidad: Las metodologías ágiles permiten una mayor flexibilidad frente a las metodologías convencionales de desarrollo y son capaces de ajustarse a las necesidades e imprevistos de los proyectos.
  2. Interacción y comunicación: La interacción entre los diferentes participantes es clave, puesto que estas metodologías están orientadas al trabajo en equipo. En los marcos de trabajo ágiles se utilizan distintas técnicas con el objetivo de facilitar la coordinación de los equipos y lograr mayores niveles de integración. Un ejemplo son las reuniones diarias que se caracterizan por ser muy rápidas y tiene como objetivo la coordinación del equipo y su entendimiento.
  3. Realimentación continua: Con una sistemática y de forma temprana, se revisan los prototipos o entregables. De esta forma se reduce la posibilidad de fallo y de desviarse de las expectativas del cliente, respondiendo a los cambios en requisitos de forma rápida y eficaz.
  4. Visión retrospectiva: Una reunión de revisión final de cada interacción, que permite a los participantes  retroalimentar el proceso, identificando lo que se hizo bien y lo que es susceptible de mejorar.
  5. Calidad mejorada: Esto significa que las prácticas de desarrollo ágil y sus constantes interacciones, proporcionan la funcionalidad suficiente como para satisfacer las expectativas del cliente con una alta calidad.

En resumen, el optar por las buenas prácticas de las metodologías ágiles (adaptadas a las necesidades de nuestro negocio) aporta mayor flexibilidad, interacción, calidad, eficacia y rapidez, reduciendo el margen de error y los riesgos del proyecto.

Jaime Larrubia – Chief Technology Officer